jueves, 18 de diciembre de 2014

Barritas de muesli caseras



No os voy a engañar. Por mucho que lo pueda parecer, estas barritas de sanas o saludables tienen lo que yo de rubia. Ah! ¿que no sabéis como soy? Pues ya os digo lo que tengo de rubia: nada. Es verdad que el muesli y las barritas de cereales y así las asociamos a comida sana y a cuidarse, pero nada más lejos de la realidad!

Con la tontería tienen un porrón de calorías (que por si fueran pocas las que nos vamos a  meter en el cuerpo en estas fechas...), pero siempre serán mejores, más sanas y menos calóricas las que preparemos en casa.


Me estoy haciendo mayor, no hay duda alguna al respecto. Cada vez son más las señales que me llegan de que, inevitablemente, ya no soy aquella jovencita dicharachera. Y oye, que me da una rabia cuando me pasa!!

El otro día, por ejemplo, iba con la bici por la carretera por unos carriles especiales para bicis que hay y se cruzó una chiguita de unos 15 años, con la bici y sin mirar si venían coches o alguien. Y le grité: "Niña! ¿A ti no te han enseñado a mirar antes de cruzar?" En ese mismo instante envejecí 20 años de golpe. 


O la semana pasada. Como mi novio iba a llegar tarde a casa le preparé la cena todo aplicada. Pero como me salió poca cantidad de lo que hice y él es de comer mucho, apliqué la solución que tienen todas las señoras mayores para mitigar el hambre en el mundo y le dije: "¿Te has quedado con hambre? ¿Te frío un huevo?"

Ahí ya definitivamente me quedó claro que me falta muy poco para cortarme el pelo al estilo señora.


Y otra de las señales de hacerme mayor es que cada vez intento más hacer mi propia versión de la bollería o dulces industriales y de los productos que venden preparados en general. Por ejemplo, las barritas de cereales hacía ya tiempo que quería probar a hacer la versión casera, porque en casa hacemos mucho deporte y somos muy de consumir este tipo de barritas.

La oportunidad de hacerlas la ví clara cuando me llegó mi Degustabox (aquí su página de Facebook y aquí su Twitter para que veáis de qué va) de este mes. Entre un montón de cosas ricas (caldos de verduras, galletas, sidra, chocolate, mermelada,...) venía un paquete de muesli con avena y chocolate. Así que fue amor a primera vista, ya tenía en mente mis barritas caseras!

Por cierto, si también queréis recibir la Degustabox en vuestra casa, es tan sencillo como registrarse y si al hacerlo metéis el código LIPNC, podréis conseguir la primera caja por 9,99€ en lugar de los 14,99€ que cuesta. ¡¡Vale la pena!!



Pues os dejo con la receta, que no puede ser más fácil y rápida. Además os doy 2 versiones, según el día que tengáis: en microondas, para cuando no os apetece trabajar mucho; y en la vitro, para cuando os apetece andar entre pucheros.

No dejéis de leer la parte de consejos y variaciones porque os doy un montón de ideas para modificar la receta!



BARRITAS DE MUESLI


Inspiración: adaptada de esta receta encontrada en Pinterest.
Dificultad: hasta el más torpe de la clase podría hacerlas.
Tiempo de preparación: 5 minutos.
Reposo: 1 hora.
Cantidad: depende del grosor y del tamaño que las cortéis. Entre 10-15 como las comerciales.



Ingredientes


  • 400 g. de muesli de avena con chocolate (el mío de la marca Kölln)
  • 60 g. de mantequilla
  • 60 g. de azúcar moreno
  • 60 g. de miel

Preparación



En microondas (para esos días vagos)

1.- Ponemos la mantequilla, el azúcar y la miel en un bol apto para microondas. Calentamos durante 1 minuto.

2.- Sacamos y removemos bien para que se deshaga completamente la mantequilla. Volvemos a meter al microondas, esta vez durante 1 minuto y medio.

3.- Removemos bien y comprobamos que el azúcar se haya disuelto del todo. Si no, calentamos otros 30 segundos.

4.- Echamos el muesli sobre la mezcla y removemos con una cuchara de madera. El objetivo es que todo el muesli se "impregne" de la mezcla, para que luego se quede pegado y solidifique.

5.- Preparamos una hoja de papel de horno y vertemos la mezcla encima. Con ayuda de la cuchara o de las manos engrasadas vamos aplastando y dándole forma (lo más cuadrada o rectangular posible). Hay que apretar bien, que se que compacto. Dejarlo de un dedo de altura más o menos.
      Otra opción es engrasar un molde o bandeja rectangular y verter ahí la mezcla. De este modo es más fácil para darle forma y que quede bien compacto.

6.- Metemos a la nevera durante 1 hora mínimo.

7.- Sacamos de la nevera y cortamos las porciones con un cuchillo. Se conservan bien en un recipiente hermético varios días.


Modo "tradicional"

1.- Ponemos la mantequilla, el azúcar y la miel en un cazo. Llevamos a fuego lento hasta que la mantequilla se deshaga por completo.

2.- Subimos el fuego y dejamos que siga durante un par de minutos más, hasta que el azúcar se disuelva por completo.

3.- Seguimos los pasos del 4 al 7 del método con microondas.



Trucos / Consejos / Variaciones
  • podéis sustituir el muesli por vuestra propia mezcla de cereales. Por ejemplo 200 g. de avena + 200 g. de arroz inflado. O copos de maíz. O cualquier otro cereal (mejor que sea sin azúcar).
  • en este caso el muesli ya llevaba incorporados trocitos de chocolate, pero si usáis otro tipo de muesli o de cereal, podéis añadir chips de chocolate a la mezcla, una vez que la estéis comprimiendo.
  • en lugar de chips de chocolate, podéis añadir a la mezcla cualquier tipo de fruto seco que os guste. O frutas deshidratadas.
  • otra opción para que se parezcan un poco más a las barritas comerciales es fundir chocolate y bañar en el mismo la base de la barrita.


¿Os han gustado? Una forma de preparar nuestras propias barritas para llevar al monte, al gimnasio, para merendar,... Mejores que las comerciales en todos los sentidos! Y sí, ya sé que esta receta de navideña no tiene nada, pero os pueden servir para tener un detallito si las envolvéis en papel con un lazo, o en una lata.

Muás
Iratxe

viernes, 12 de diciembre de 2014

Snickerdoodles (galletas de azúcar y canela)

Unas de las mejores galletas que he probado hasta ahora...¡palabrita!


Empezamos con las recetas navideñas de este año...aunque no sé qué me da que poquitas van a ser, dadas las fechas en las que estamos. ¡Qué rápido se me están pasando los días y las semanas últimamente!

Con lo navideña que soy yo, que siempre me ha encantado que llegue diciembre y la Navidad, este año no sé qué me pasa. No sé si será el hecho de estar en una casa que no es la mía; o el cambio tan grande que ha dado mi vida este año, que aún me da vértigo echar la vista atrás; o la mudanza que hice, que se me debió de quedar el espíritu navideño en alguna de las cajas! ;)

O, simplemente, como no he tenido tiempo de pasearme por las tiendas o por el centro de la ciudad, pues no he sido hipnotizada por las luces y los villancicos de fondo.




Pero bueno, que alguna receta ya tengo en mente...¡desde el año pasado! Así que os traeré algunas cosillas que espero os gusten.

Para empezar, estas galletas de azúcar y canela llamadas Snickerdoodles. Desde que las oí o vi por primera vez tenía entendido que eran unas galletas típicas navideñas, así que he estado esperando hasta este mes para hacerlas. Pero el caso es que me he puesto a bucear (o  naufragar, más bien) por internet y no me ha quedado muy claro. No se pone nadie de acuerdo con su origen, ni de dónde le viene el nombre y de que sean de Navidad poca cosa he encontrado...


A mí me da igual. Yo ya tenía metido en la mollera que eran galletas navideñas y así van a ser para mí. Puede que ese sabor tan intenso a canela junto con el azúcar le den un toque que nos recuerde o nos pegue más para estas fechas que para pleno verano.

Ya veréis que os van a encantar y vais a querer repetirlas sea la época del año que sea!


Por cierto, el otro día fui a pasar la ITV al coche (primera vez en toda mi vida) y desde entonces creo que tienen allí una foto mía con un letrero que reza: ¡Atención! Lerda.

No contribuí en absoluto a desmitificar los clásicos tópicos machistas como: "mujer tenía que ser" "mujer al volante, peligro constante". Es más, creó que reforcé esas ideas entre todos los hombres que allí había. Que ni una sola mujer había por allí para hacerme un poco la cobertura moral, oye! En fin... Mujeres conductoras del mundo, ¡lo siento! ;)

Mejor no relato los vergonzosos acontecimiento para salvaguardar mi imagen y mi dignidad ;p


Menos mal que siempre me quedarán estas galletas para consolarme...



SNICKERDOODLES


Inspiración: adaptada de esta receta de Directo al Paladar.
Dificultad: apta para todos los públicos.
Tiempo de preparación: 10 minutos + reposo de 1 hora.
Cocción: 12-15 minutos.

Ingredientes


  • 60 g. de  mantequilla (a temperatura ambiente)
  • 150 g. de azúcar + 2 cucharadas para la cobertura
  • 1 huevo
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • 240 g. de harina
  • 1 cucharadita de levadura
  • 1 cucharadita de canela + 2 cucharaditas más para la cobertura


Preparación


1.- Batimos la mantequilla junto con el azúcar y la vainilla hasta lograr una crema uniforme.

2.- Añadimos el huevo y seguimos batiendo, rebañando las paredes del bol.

3.- Tamizamos la harina junto con la levadura y la canela y la vamos añadiendo a la masa en dos o tres tandas. Mezclamos con la batidora o a mano hasta lograr una bola de masa suave.

4.- Ponemos la masa en un cuenco, cubrimos con film transparente y dejamos reposar en la nevera 1 hora.

5.- Precalentamos el horno a 170ºC.

6.- Preparamos la mezcla para la cobertura mezclando una cucharada de azúcar con dos cucharaditas de canela.

7.- Formamos bolas con la masa del tamaño de una nuez (apróximadamente) y las rebozamos con la mezcla de azúcar y canela.

8.- Forramos una bandeja de horno con papel vegetal y colocamos las bolas bien separadas. Podemos dejarlas  así o podemos aplastarlas un poco con la mano. La diferencia es que las bolas quedan más gorditas y más tipo bizcochito y las aplanadas quedan más crujientes.

9.- Horneamos entre 12-15 minutos.



Trucos / Consejos / Variaciones
  • originalmente la receta utiliza media cucharada de cremor tártaro y media de bicarbonato sódico en lugar de la levadura. El resultado es el mismo en ambos casos.
  • como he comentado, si horneamos la masa en forma de bola, quedarán unas galletas regordetas y con un interior blandito, con una textura más de bizcocho. Si aplastamos un poco la bola con la mano, quedarán más duras y crujientes. Yo hice de las dos maneras y están buenísimas igual-igual!
  • se conservan varios días en un recipiente hermético. ¡Eso si sois capaces de no acabar con todas antes!


¡A hornear galletas todo el mundo! Aunque sólo sea por el maravilloso olor a canela que queda por toda la casa al hacerlas. Si sois fans de la canela, de verdad que os van a encantar, ya sea en Navidades que en pleno mes de agosto ;)

Muás
Iratxe

sábado, 6 de diciembre de 2014

Crema de untar de galletas casera (de cualquier galleta)



Antes de empezar con la campaña navideña, os traigo esta receta que con lo buena que está y lo hipercalórica que es debería ser considerada pecado.

Pero, ¿qué más da? Así vamos preparando el cuerpo para todas las comilonas que se nos vienen encima. Total, un kilo más un kilo menos no se nos va a notar... ;)


martes, 18 de noviembre de 2014

Postre rápido de mascarpone, galleta y mermelada

Un postre de esos para salir del paso cuando no tenéis mucho tiempo o cuando no queréis liaros demasiado.


Hay veces en las que queremos preparar un postre para una comida pero resulta que no tenemos mucho tiempo para hacer una tarta o algo muy elaborado. O a lo mejor lo que no tenemos son muchas ganas de complicarnos la vida...

También puede pasar que nos pille un poco por sorpresa o despistadas y no tengamos en casa muchos ingredientes para hacer gran cosa. 


Pues bien, ¡este postre es ideal para esas ocasiones! Se prepara con cuatro cosas, en 5 minutos y está de muerte. Además os permite tantas variaciones y combinaciones de sabores como ingredientes sean los que tengáis por casa. Sólo es cuestión de mezclar al gusto.

Y no habrá cuñado "de tolosa" (ya sabéis, el que "to lo sabe"), amiga petarda, suegra quisquillosa o sobrino tocapelotas que se resista! ;-p


Yo lo hice en una jarra grandecita, como para compartir 3-4 personas...¡normales! Lo que para mí sería como una ración individual, vamos. Pero lo podéis hacer en vasos o copas, preparando raciones individuales más comedidas.

Viendo las fotos me recuerda un poco a las típicas tarrinas de helado que comen los americanos en las series cuando están deprimidos. Siempre me ha hecho mucha gracia esa costumbre. Pero sinceramente, prefiero darme un atracón de esta copa que de helado (con todos mis respetos por el helado, del cual soy una gran fan).

Ñam-ñam...¡cómo me voy a poner!

Por cierto, la mermelada que usé para poner entre las capas es de uno de los botes de La Vieja Fábrica que me vino en la Degustabox de este mes. Ya sabéis que todos los meses me llega a casa una caja con diferentes productos de alimentación, muchos de ellos nuevos en el mercado. Está genial para conocer nuevos productos o redescubrir marcas ya conocidas. 

Si queréis recibir cada mes una de estas cajas, sólo tenéis que registraros en su página (aquí). Además, si introducís el código 32RNU al registraros, el primer mes la recibiréis por 9,99€ en lugar de los 14,99€ que cuesta normalmente. ¡Un chollo!


Os dejo con esta receta de supervivencia de postres. Así es como llamo yo a las recetas que surgen de chiripa, por inspiración divina o porque no había más y que para más inri se preparan casi sin querer. 

Además son de esas recetas que las cantidades dan un poco igual, es más bien lo que quieras. O como las recetas clásicas de las abuelas "a ojo", "lo que admita", "lo que veas", y demás variaciones que vienen a decir que hagas un poco lo que te venga en gana y que cada vez que lo hagas te va a salir de una manera. 

Si es que casi me da hasta palo poneros las cantidades...¡porque lo hice a ojo!


POSTRE DE MASCARPONE, GALLETA Y MERMELADA

Inspiración: divina.
Dificultad: si tenéis alguna, de verdad, hacéroslo mirar porque es grave.
Tiempo de preparación: 10 minutos.
Cantidad: 3-4 personas.


Ingredientes


  • 250 g. de queso mascarpone (una tarrina)
  • 3 cucharadas de nata para montar
  • 1 cucharada de azúcar glas
  • 1 cucharada de vainilla en pasta
  • galletas trituradas (utilicé Speculoos, pero sirve cualquiera)
  • mermelada (utilicé de frutos del bosque, per sirve cualquier sabor)


Preparación


1.- Batimos el queso mascarpone y la nata con unas varillas. Cuando veáis que adquiere consistencia de nata montada, agregáis el azúcar y la vainilla. Batimos un poco más para que se integren bien. Reservamos en la nevera hasta el momento de montar las copas.

2.- Para montar las copas, ponemos en el fondo una capa de galletas trituradas. Ponemos ahora una capa de la crema de mascarpone y encima de esta un poco de mermelada. Repetimos el mismo procedimiento: galletas, crema. mermelada.

3.- Decoramos con unas pocas migas de galleta.


Trucos / Consejos / Variaciones
  • para la capa de galletas podéis usar el tipo de galleta que más os guste (o que tengáis por casa): Digestive, Speculoos, María, Oreo,...
  • podéis sustituir las galletas por trozos de bizcochos de soletilla, o por bizcocho hecho migas (por ejemplo para aprovechar restos de algún bizcocho de una tarta).
  • a la crema de mascarpone le podéis dar el sabor que queráis. En este caso usé vainilla, pero le podéis añadir cualquier esencia, cualquier sabor en pasta de los que venden en tiendas especializadas, caramelo, café preparado,...
  • si no tenéis queso mascarpone, puede hacerse igualmente usando queso Philadelphia. Aunque el sabor de este último es un poco más fuerte.
  • la mermelada podéis usarla del sabor que queráis o tengáis en casa.
  • también es posible sustituir la mermelada por algún sirope de frutas, por coulís de frutas, caramelo, chocolate,...


Ya véis de que forma tan sencilla se puede preparar un rico postre y además de cuántas maneras diferentes lo podemos variar, adaptándolo a lo que tengamos por casa o al antojo que tengamos ese día.

No tenéis excusa para no prepararlo!!

Muás
Iratxe

miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cupcakes de chocolate blanco y Speculoos

¿Puede existir acaso en este mundo una combinación mejor que esta? Speculoos y chocolate, mis dos sabores dulces favoritos fusionados!!


Pero antes de daros esta increíble receta, necesito preguntaros algo. Es una duda existencial que me surgió ayer mientras daba una clase de gimnasia de mantenimiento de 3ª edad.

¿Con cuántos años una mujer se cambia el peinado para pasar a llevar el "pelo de señora"?


Es que no sé por qué me dio por fijarme en el pelo de las alumnas y todas, absolutamente todas (22 eran las susodichas) llevaban el pelo parecido! Cambiaba el color, cambiaba el que fuera liso o rizado, pero todas con el mismo estilo de peinado. A raíz de eso, me he fijado en mis alumnas de hoy...¡y exactamente lo mismo! 

¿Hay una edad concreta en la que de repente te da por ponerte el pelo así? ¿Será algo para lo que estamos genéticamente programadas? Si alguien tiene la respuesta, por favor que me la cuente.


Y ahora que os he dado un tema para pensar (y mucho), ya os puedo dar la receta que sé que la estabáis esperando!

Cuando estuvimos en verano por Francia, vi que había en los supermercados algo maravilloso, sublime. La perfección convertida tableta: una tableta de chocolate blanco con trocitos de galletas Speculoos. Las galletas Speculoos son mis favoritas. El chocolate blanco es mi favorito. Esta mezcla es, por lo menos, pecado.


El otro día tenía que preparar unos cupcakes para un pedido y me dijeron que el sabor les daba igual, pero a poder ser que llevaran algo de chocolate. Como iba a preparar ganaché de chocolate blanco para una tarta, decidí hacerlos con chocolate blanco. Y de repente, me vino la imagen de la tableta y su sabor...¡¡tenían que ser de chocolate blanco y Speculoos!!

Lo que ahora me pregunto es: ¿por qué he tardado tanto en reproducir ese sabor?????


No os van a defraudar. Vais a querer prepararlos más y más veces. Os los vais a comer de un bocado. No vais a poder resistiros a su combinación de chocolate blanco con el toque de especias de las galletas.

Y no lo digo yo! Que los han catado 8 personas distintas y fueron un éxito total. Claro que fue la familia política la que los probó y como aún nos estamos conociendo porque soy "la nueva", es probable que exageraran un poco en su valoración... ¡Pero yo sí que soy sincera y son brutales!



CUPCAKES DE CHOCOLATE BLANCO Y SPECULOOS


Inspiración: una tableta de chocolate que nos comimos en Francia.
Dificultad: la misma que tengas para preparar unas magdalenas.
Tiempo de preparación: 15 minutos.
Cocción: 22-25 minutos.
Cantidad: 12 cupcakes.


Ingredientes


Para la magladena:
  • 100 ml. de aceite de oliva suave (o de girasol)
  • 3 huevos
  • 100 g. de azúcar
  • 140 ml. de leche
  • 160 g. de harina
  • 40 g. de chocolate blanco en polvo
  • 2 cucharadas hermosas de crema de Speculoos
  • galletas Speculoos trituradas (al gusto)
  • 1 cucharadita de levadura

Para el ganaché:
  • 150 g. de chocolate blanco
  • 150 ml. de nata para montar


Preparación


1.- Precalentamos el horno a 180ºC.

2.- Tamizamos la harina junto con la levadura y el chocolate blanco en polvo. Reservamos.

3.- Batimos los huevos junto con el azúcar hasta que estén esponjosos. Añadimos entonces el aceite sin dejar de batir. Echamos la mitad de la mezcla de harina y cuando se haya integrado añadimos la leche y las dos cucharadas de crema de Speculoos. Terminamos con la harina que quedaba y batimos lo justo para que se integre. Por último, añadimos galletas trituradas (las que queráis) y removemos con una espátula para que se repartan uniformemente por la masa.

4.- Preparamos papelitos para magdalenas en la bandeja y los llenamos hasta 2/3 de su capacidad.

5.- Horneamos durante 22-25 minutos, hasta que al pinchar con un palillo en el centro este salga limpio. Sacamos y los dejamos enfriar completamente sobre una rejilla.

6.- Para preparar el ganaché ponemos a calentar la nata hasta que rompa a hervir. La vertemos sobre el chocolate troceado y removemos para que se deshaga completamente. Tapamos con papel film y cuando se enfríe metemos a la nevera. Una vez frío (es mejor de un día para otro) montamos el ganaché con unas varillas hasta lograr una textura similar a la nata montada.

7.- Decoramos los cupcakes con el ganaché. En este caso utilicé una manga pastelera con una boquilla de estrella abierta (la 1M). Echamos trocitos de galleta Speculoos por encima para decorar.


Trucos / Consejos / Variaciones
  • la crema de Speculoos es cada vez más fácil encontrarla en algunos supermercados. Es como si fuera Nutella, o mantequilla de cacahuete...¡pero con sabor a Speculoos! Si no encontráis podéis saltaros ese ingrediente. O podéis preparar una crema casera para chuparse los dedos como os conté aquí.
  • el chocolate blanco en polvo lo venden en tiendas de repostería especializadas. Yo lo compro por internet. Es como el cacao pero de chocolate blanco y sirve para preparar chocolate blanco a la taza. Si no tenéis, sustituís los 40 g. por otros 40 g. de harina y añadís 100 g. de chocolate blanco fundido y templado.
  • podéis añadirle o no trocitos de galleta a la masa.
  • el ganaché de chocolate blanco es mejor prepararlo de un día para otro para que a la hora de montarlo monte bien y coja la consistencia adecuada.

Ya estáis tardando en ir a preparar estos cupcakes para la merienda. Hacía mucho, pero que mucho que no publicaba una receta de cupcakes y he vuelto por todo lo alto, ¡no os quejéis! ;)

Muás
Iratxe

martes, 4 de noviembre de 2014

Pan de cerveza, espelta y sésamo. Y un ejercicio de sinceridad.

Porque el pan hecho en casa mola más, mucho más (aunque sea una máquina la que lo haga...). Y si encima lleva cerveza ya perfecto!


No sé si habréis notado que la estética de las fotos ha adquirido un toque más rústico últimamente...rural, me atrevería a decir. Y más simples. También la frecuencia con la que publico se ha visto reducida. En verano ni siquiera publiqué en 6 semanas!! Y mira que aunque me vaya de vacaciones me suele gustar dejar entradas programadas...

Desde que volví de vacaciones (5 semanas centrifugando Francia en bici) que tengo en mente escribir un post explicando mi nueva situación y el por qué de mi ausencia o de mis cambios. No es que me guste contar mi vida por aquí, pero al fin y al cabo este es un blog personal y no puedo evitar que mi situación personal le afecte. Tampoco es cuestión de meteros una chapa del 15 con detalles, pero sí considero oportuna una pequeña explicación.


Justo hasta antes de verano, mi vida era "normal" (más o menos), como la de la mayoría de gente de mi edad. A punto de cumplir 30 años, un trabajo, un piso de protección oficial, una relación de 5 años, un gato, 15 días de vacaciones juntos al año (aunque con la bici, eso sí),... Todo lo que se supone que tenía que tener.

Pero yo nunca he sido una persona "normal". O mi planteamiento de la vida nunca ha sido el clásico, el políticamente correcto, el estándar. Siempre he hecho lo que en cada momento sentía o quería, sin importarme lo que la gente pensara de ello. He cometido locuras, he tomado decisiones a lo loco, he hecho lo que el corazón me decía. Y no me arrepiento. El problema viene cuando esas decisiones no te afectan a ti sola, sino que influyen a otra persona...


Pues bien, dentro de mi vida ideal yo no era del todo feliz. Notaba que me faltaba algo, que esa no era realmente yo, que no podía "condenarme" a la normalidad por el resto de mis días. Pero en esa situación tomar una decisión no es fácil.

Después de muchas vueltas, en junio decidimos romper la relación. Y justo al mismo tiempo, casualidades de la vida o designios del destino, conocí a otra persona. Como yo... ¡o incluso peor! Con la misma forma "poco convencional" de entender la vida, las mismas ganas de aventuras, el mismo punto de locura (o de cordura, según se mire) y esa misma actitud de "a mí lo que piensen los demás me la sopla" que tengo yo.


Al de 1 semana de conocernos me dijo: "¿y si nos vamos de vacaciones 5 semanas con la bici?" Creo que tardé un nanosegundo en responder que sí. Y ahí que me marché, preparé las alforjas y la bici y que fuera lo que tuviera que ser. Por suerte mi madre me conoce y sabe de mi locura, aunque nunca sabe por dónde le voy a salir, y con la noticia sólo "casi" le da un infarto y un ictus. ¡Ay la pobre!

Total, que ahora vivo en un pueblo (al lado de Vitoria) y ya no tengo mi cocina, ni mi horno ni nada! En cuanto al curro también ando un poco más liada, así que no puedo "producir" tanto como antes.


Y ahora, poneros un poco en mi situación. ¿Cómo le explicas a alguien que acabas de conocer tu nivel de frikismo con el blog? Porque claro, le cuentas que tienes un blog y tal y cual y ¡qué bonito! Pero luego te vas a vivir a su casa...¡¡y tienes que llevarte todos los trastos!! Y preparar las recetas y las sesiones de fotos. Y preparar algo cada semana o con cierta regularidad.

Yo estaba acojonada porque decía "este se va a pensar que soy una loca friki, se va a asustar y me va a mandar a paseo!". Porque no es lo mismo ver/vivir el proceso del blog y del frikismo desde el principio y cómo va en aumento, que encontrártelo de golpe en todo su esplendor. Así que eso también hizo un poco que redujera mi frecuencia de publicar o mi "ansia" de buscar y pensar más y más recetas. Primero le tendré que engañar...¡y luego ya el susto no será tan grande! Jajaja.


En fin, que quería o necesitaba, o ambas, compartir mi nueva situación aquí, ya que este es mi rinconcito personal. Y mi vida en pocos meses ha dado un giro de 180º que inevitablemente ha afectado al blog.

Hala, pues ahí queda eso! Y se acabó el momento "Sálvame", que ya he contado mucho y de gratis! ^_^

Y ahora os voy a contar algo sobre el pan que sale en las fotos que os he ido intercalando...¿o habéis sido tan poseídos por vuestra maruja interior que ni siquiera os habéis dado cuenta que había fotos? ;)


Últimamente en casa le sacamos chispas a la panificadora, no hay semana que no hagamos pan. Así que se me ocurrió probar algún pan diferente, mezclando varias recetas que ví en internet por variar un poco. El resultado está buenísimo! Si tenéis panificadora es lo más fácil del mundo de preparar. Y si no tenéis panificadora no pasa nada, porque también podréis preparar este pan, sólo que con un poco más de trabajo.

Si no os gusta la cerveza no os preocupéis, porque no se nota el sabor. Además durante el horneado el alcohol se evapora, así que es apto para todos los públicos. Es bastante consistente e ideal para hacer rebanadas y tostarlas. ¡¡Que viva el pan casero!!



PAN DE CERVEZA, ESPELTA Y SÉSAMO (panificadora)


Inspiración: modificado de esta receta.
Dificultad: con panificadora: para mónguers. Modo tradicional: requiere un poquito de práctica.
Tiempo de preparación: depende de la máquina, en la mía (Moulinex) 3 horas y 20 minutos.
Cantidad: 1000 g.


Ingredientes


  • 330 ml de cerveza (una lata)
  • 10 ml. de aceite de oliva
  • 1 cucharadita de sal
  • 300 g. de harina de fuerza
  • 200 g. de harina de espelta integral
  • 1 sobre de levadura de panadería
  • un puñado de semillas de sésamo (opcional)

Preparación


1.-  Ponemos los ingredientes (menos las semillas de sésamo) en la cubeta de la panificadora en el orden mencionado. Esto es importante!!

2.- Programamos la máquina para un pan de 1000 g., elegimos el nivel de tostado y un programa para pan básico. Esto dependerá de vuestro modelo de panificadora, pero el programa que se use para hacer los panes básicos o normales.

3.- Cuando la máquina pite (al de unos 17-20 minutos) añadimos las semillas de sésamo. Si la vuestra no pita para que le agreguéis ingredientes adicionales, hay que añadirlos cuando esté casi al final del tiempo de amasado, antes de que empiece la fermentación.

4.- Cuando acabe, sacamos la cubeta de la máquina y desmoldamos el pan con cuidado.



Trucos / Consejos / Variaciones
  • las semillas de sésamo son opcionales. Podéis obviarlas o utilizar cualquier otro tipo de semilla que os guste: amapola, pipas, avena, lino, ...
  • la harina de espelta la podéis sustituir por harina integral de trigo, o de centeno. O si no queréis un pan integral o tan denso, podéis usar directamente 500 g. de harina de fuerza.
  • también podéis variar el tipo de cerveza a utilzar: tostada, negra, más o menos fuerte.... No afectará al pan en sí, sino más bien a la coloración de la miga y al punto de acidez.
  • para elaborar este pan de forma tradicional, sería con los mismos ingredientes peros siguiendo las explicaciones que tenéis aquí
  • compraos de una vez una panificadora!! Es un trasto, sí, pero es que le vais a sacar partido y ya veréis cómo volvéis a disfrutar del pan. Y sirve para más cosas también! En el Lidl suelen sacar una en oferta de vez en cuando por 25€, así que por dinero no va a ser!

Bueno, espero que os animéis a probar el pan casero, ya sea este o cualquier otro tipo porque es una maravilla. Y...¡perdón por la chapa que os he metido!

Muás
Iratxe